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La Pequeña comeflor

Chau 3 Travel Bloggers

No. Cuando me bañé en el Río Amazonas como quien se adentra en las arterias del planeta para llenarse de vida, no sabía que ese sería mi último programa. Tampoco cuando caminé por la isla de los monos con un bebecito encaramado en la cabeza que lloró furioso cuando lo solté partiéndome el alma. Menos aún lo supe cuando salí de Lima con Artu, Manco, el jefecito y Laura todos felicísimos y pensando en comer chifa porque cuando andamos con los peruanos ellos saben qué pedir y jamás falta la Inca cola. Ni de lejos las cientos de veces que nos cagamos de risa por cualquier tontería, ni cuando Manco salió en interiores a pedir pancito, ni cuando me senté con Lau en aquel café absurdamente decorado a tomarnos un jugo, no cuando brindamos con cervezas heladas en un restaurantcito que decidimos que era el único lugar en Perú donde se comía mal. No supe que sería mi último 3 Travel Bloggers cuando cantaba Luis Miguel en la orilla de una piscina sobre un restaurante que flotaba y en el que sí sabia que Laura iba a pedir ceviche. Aunque no estuviese en la carta iba a pedir ceviche. Ni cuando llegamos a Amak y no me atreví a dormir sola en las cabañitas de selva con demasiados metros de privacidad entre una y otra y me apretujé con Lau a ver el techo oscuro y escuchar cada latido de la selva con los ojos abiertos y sin ver nada. No lo sabía cuando hicimos el live de Artu comiendo suris, los gusanos amazónicos y gordos que las niñas comimos sin mayor remilgo mientras Artu vomitaba sin pizca de elegancia en el suelo del mercado del puerto y todos llorábamos de risa la ironía del peruanazo querido. No lo supe cuando caminamos por el mariposario, ni cuando nos derretimos de amor con los manatí bebés que tomaban leche en biberón ni cuando íbamos en los moto taxi haciendo videítos porque nos resultó fascinante que fueran tan frescos al andar. Vaya que no podía saberlo cuando me entraba la culpa por no estar en las calles de Caracas protestando como lo había estado haciendo por meses y me parecía que ser tan feliz y estar tan desconectada de todo era casi injusto, ni tampoco cuando hablé con Jose sobre ir a Costa Rica con Catalina y qué permisos debía sacarle, ni cuando hablamos de si Cuenca sí iba a dar para ver también a Toyita. Nada, no lo vi, no lo previne, no supe degustar cada instante como lo que era: el último. Pero sí fui muy feliz y cuando logré superar la nostalgia y vi el capítulo semanas después de que saliera me vi en cada plano y me supe plena, contenta, viviendo el momento.

Quizá era mejor así, sin despedirse tanto, sin tener tanta conciencia, con ligereza, como quien anda por la vida con cierto desdén sin saber que se acaba.

Entonces, una noche llegué a San José del Sur tras 5 días sin señal y ahí estaban las letricas que me lo decían: Avianca dejó de volar a Venezuela.

Lo leí con titulares amarillistas, trágicos, otros más secos, unos con fotos y comunicados, pero ninguno hablaba de mi, ninguno me daba una palmadita en la espalda, ni me consolaba, ni me decía eso es temporal esos vuelven pronto y tú vas a seguir teniendo ese trabajo soñado y vas a seguir encontrándote con tus amigos por el mundo y van a comer y se van a cagar de risa y van a hablar sobre lo mal que está Venezuela pero menos mal que puedes salir seguido y airearte y ver otras cosas y saber que el mundo es amplio y hermoso y tienes la capacidad de enamorarte de tantos paisajes como tus ojitos puedan ver.

Fueron 3 años hermosos, le di el alma entera a este proyecto y él me regresó una familia viajera para toda la vida.

No, no quise insistir, ni mudarme, ni salir por Cúcuta. Si algo me ha enseñado la vida es saber cuando bajarme digna del barco para, sonriente, verlo seguir a sabiendas de todo lo que ahí aprendí, de todas las cosas maravillosas que dejó en mi vida y quién sabe, las vueltas que da la vida me toque volver a montarme.

Los dejo con Iquitos, mi último programa con 3 Travel Bloggers y mi máxima gozadera amazónica ¡Qué viva la vida!:

 

  • Cuando decides, sentir, aprender y trascender.
    Podrías haber escrito un post como los de muchos, reprochando al gobierno, echándoles la culpa, desahogandote y soltando toda clase de blasfemia.
    Pero eso sería darles el gusto.
    Muchos pensaran que la situación resbala, todo lo contrario, afecta, pero siempre, siempre hay una manera de tomar lo bueno y saber darle su puesto a lo malo como menos importante.
    No debe ser fácil llegar a este nivel de madurez.
    Felicidades Ari, lo has hecho, lo haces y seguirás haciendo excelente.
    De esta manera se demuestra quien realmente es más fuerte y tiene el poder.
    Vendrán más barcos a estos puertos y los viejos serán bienvenidos también…

  • Ufffffff no se si pueda probar esos suris jajaja se notan mega aguados. Pero intentaré .
    Qué lindos todos los proyectos de conservación

  • La vida continua todo es un constante cambio todos los días no son iguales,lo mejor de las despedidas es no despedirse porque te toma de sorpresa te pone a.pensar por unos minutos y luego pasa y tomas otro rumbo otra ruta otra rutina y vendrán nuevas oportunidades así es la vida un nuevo aire vive lo que tengas que vivir …viviendo el tiempo de dios perfecto el es el único que sabe lo que nos conviene dios te bendiga buenas cosas vendrán….

  • ¡Qué bella! Me encanta leerte, me encanta tu forma de pensar y optimismo. ¡Es contagioso!
    ¡Te felicito por la valentía que tienes! Es algo simplemente admirable.

    ¡Un abrazo grande! Y por favor nunca dejes de escribir en este blog.

    ¡Se vienen cosas mejores! 🙂

  • Siento que el programa no es lo mismo sin ti =( tus capítulos son mis favoritos, sin embargo entiendo tus razones y espero ansiosa por lo que se te viene. ¡Mucho éxito!

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